Monedas del mundo vuelven a bailar al compás del dólar
13 Febrero 2010. Registrado en: Economía, Foto PortadaPor: iProfesional

Tasas que suben, divisas que bajan, dólar que se recupera y materias primas agrícolas que caen. El mundo está yendo apresuradamente a un nuevo equilibrio entre monedas, donde el dólar vuelve a ocupar el centro de la escena y el resto de las divisas bailan al compás que éste les impone.
La fortaleza del dólar en relación al euro llegó para quedarse, a pesar de que la situación en EE.UU diste de ser tranquila.
Para bien o para mal, la situación económica global está atravesando profundas modificaciones, con señales muy preocupantes que resuenan en Europa y con muchas dudas que se ciernen sobre la solidez de la recuperación económica estadounidense. Todo este contexto despierta un mayor temor entre los inversores.
Y así como la palabra “temor” se asocia a la búsqueda de un “refugio”, es claro que la puerta de este refugio está pintada de color verde.
“Si un país estornuda y hay miedo de que contagie un resfrío, la gente sale corriendo al dólar”, explicaba el gerente de inversión de una compañía financiera, consultada por el sitio financiero iProfesional.com, desde Buenos Aires.
Y como si esto fuese poco, los analistas especulan con mayor énfasis sobre el impacto que tendrá –a nivel global y también en cada país- una eventual suba de la tasa de interés que rige los destinos de la principal moneda del mundo.
La onda verde ya empezó
Así como los inversores salieron rápidamente de sus guaridas –apenas observaron que la crisis generada por las hipotecas subprime había tocado un piso y los animó a ir en busca de activos más riesgosos- del mismo modo, gran parte de ellos comienzan a transitar el camino inverso.
Primero avisó la burbuja de Dubai, allá por noviembre. Luego llegó la “odisea griega” y ahora se suman nuevos “focos de infección”, como España y Portugal.
Todos estos síntomas los hace pensar que, quizá, el postoperatorio luego de la crisis haya sido demasiado corto. Y esto se refleja en la caída de las distintas monedas frente al dólar.
En lo que va del año, el euro se ha ido derrumbando para cotizar a US$1,36, su punto más bajo desde mayo de 2009.
En la región también se sintió el cimbronazo, con una devaluación de casi 10% del real, una moneda que durante el año pasado había lucido muy fuerte y este verano llegó a tocar la paridad de 1,90.
Lo que parece claro es que el mundo está yendo apresuradamente a un nuevo equilibrio entre monedas, donde el dólar vuelve a ocupar el centro de la escena y el resto de las divisas bailan al compás que éste les impone. Esto implica una presión adicional sobre cada una de ellas.
¿Y si EE.UU. sube la tasa y encarece al dólar?
Hay cierto consenso en el sentido de que se continuará viendo una fortaleza del dólar como contracara de la debilidad europea y no como consecuencia de una suba de la tasa de interés.
Vale decir, el billete verde se recupera no por mérito propio de los Estados Unidos, sino por las debilidades ajenas exhibidas por otros territorios.
En este sentido, Miguel Kiguel, asesor financiero y titular de la consultora Econviews, afirma: “Lo que vamos a empezar a ver son subas en las tasas de más largo plazo, como en el bono a diez años, que subió casi medio punto desde noviembre del año pasado hasta ahora. Y eso ayuda a la fortaleza de la divisa estadounidense”.
Otros analistas manifiestan mayor preocupación ante la eventualidad de que la Reserva Federal de Estados Unidos decida un aumento en la tasa de interés. Tal es el caso del consultor Pablo Tigani, quien se manifiesta escéptico, “porque ante cualquier volatilidad, se tiende a pensar que los emergentes van a sufrir más que los países centrales”.
Y afirma que el antecedente más reciente, cuando comenzó la crisis de las hipotecas subprime no deja mucho espacio para el optimismo: “En realidad quedó claro que les fue mejor a los emergentes ante esa crisis, pero la fuga de capitales se produjo igual”.
Hacia un nuevo equilibrio de monedas
La gran pregunta que se hacen los analistas es si el cambio en la paridad entre las distintas divisas que ya ha comenzado, irá tomando forma y perdurará como nuevo estado de situación, o si se trata de movimientos accidentales.
“La fortaleza del dólar en relación al euro llegó para quedarse”, resume Kiguel, quien cree que hay un cambio de tendencia y que todavía hay espacio para que se agrande la brecha entre las dos monedas.
“Aunque hay algunos países que se vienen recuperando relativamente bien, como Alemania y Francia, otros vienen rezagados y con altas tasas de desempleo, como España, Italia, Portugal. Todo esto hace pensar que la moneda común se mantendrá seguramente débil por un tiempo”, afirma.
La opinión de Kiguel coincide con la de otros analistas internacionales, como Ulrico Leuchtmann, experto en divisas del Commerzbank alemán, para quien lo que está ocurriendo –a raíz de las abultadas deudas y problemas que afloran desde distintas naciones– es el vuelo a la calidad (“flight to quality”) por parte de inversores.
Tal movimiento hace que el dólar vuelva a levantar cabeza como divisa de reserva internacional.
Esto ocurre, a pesar de que la situación de Estados Unidos diste de ser tranquila: “El crédito no está llegando a la gente y el sector más débil de la economía, el inmobiliario, aún no ha dado muestras de recuperación”, señala Darío Epstein, titular de la consultora Research for Traders, que además remarca las dificultades del Gobierno de ese país para reducir un déficit fiscal récord, de US$1,6 billones.
